Cinco años de Submarino

Soy peregrino. Vengo de familia peregrina. Caminé junto al grupo de las mujeres “peregrinas de pie al Tepeyac” cuando tenía 12 años. Me fui con mi tía Coco, hermana mayor de mi madre. Rosa Ferro era la líder del grupo de San José Iturbide, Guanajuato. Caminé frente al convoy junto a Rufis, que llevaba el estandarte con el número 38. Había más de 250 grupos de todas las partes del país, la mayoría del Bajío. Hicimos una semana caminando para llegar a la Basílica de la ciudad de México. Cuando llegábamos a algún punto intermedio, nos bañábamos y nos preparábamos para la jornada del día siguiente. Si no había regaderas en el pueblo, mi tía me bañaba con alcohol del 96 y algodón y después me daba una copita de anís “para que descanses bien” me decía.

Mi familia me enseñó a caminar hacia el encuentro con algo. Caminar en busca de algo. Caminar en la penumbra cuando la oscuridad es total. Caminar en soledad. Saber acompañarnos.
Hemos caminado desde San José Iturbide hasta Pozos todas las madrugadas del jueves santo desde hace más de 25 años. El señor de los trabajos es el santo patrono del pueblo. Si tienes problemas de trabajo, es a él a quien debes encomendarte. Hace milagros. De San José a Pozos son 28 km. Son de 7 a 9 horas caminando dependiendo los descansos que hagas. Van primas, tíos, familiares y amistades. La salida es a las 2 de la mañana.

Cuento esto porque hace 5 años empecé un camino con esta librería que se siente mucho a una peregrinación. Un camino hacia algo. También ha sido una barricada y un sueño absurdo que trato de apresar como una luciérnaga imposible. En este peregrinaje existe también una fe descomunal.

A lo largo de estos 5 años han existido momentos de desánimo y futilidad, pero a veces lo único que puedes hacer es seguir caminando, ir dando pasos a tientas hasta encontrar algo. Caminar en busca de un destello. Caminar en las tinieblas. Un peregrino debe saber habitar las luces y las sombras para poder avanzar. Hay que aprender a ver y leer el mundo bajo una luz invisible si queremos seguir caminando.

Cuando entrevistaron a Jorge Carrión y le preguntaron cuál era el futuro de las librerías, contestó “las librerías que tienen más posibilidad de sobrevivir a largo plazo son las que diseñen experiencias intelectuales y también emocionales. Una de las grandes amenazas de las ciudades es la economía de la soledad. En este contexto, las librerías se han convertido en espacios de encuentro, de contacto, de diálogo, de amistad y de relaciones personales en grupo. Creo que las librerías que apuesten por experiencias intelectuales y emocionales, y que permitan que las personas con intereses compartidos se conozcan, se acompañen y se quieran, son las que tienen más futuro.”

Felices 5 años

Acropora, arte para tocar

En lo que podría considerarse un soberano homenaje a la inutilidad, son muchas las exposiciones donde se prohíbe tocar. Dentro de casi todos los museos y galerías, sentir la extensión del tacto en las piezas es imposible. Nadie puede tocar el arte, el arte es intocable, pero no hay nada más triste, canónico y ridículamente sagrado que un arte de instituto cargado de prohibiciones. Laura García, por fortuna, crea piezas para ser tocadas, sentidas y abrirse paso en la sensorialidad de la experiencia. Este ejercicio entra en el espectro de la expansión artística, donde normalmente el arte solo se puede ver. 

Acrópora es una oda a la naturaleza y a su complejidad. Inspirada en las construcciones visuales generadas por corales, plantas y organismos microscópicos, este espacio multisensorial facilita una aproximación de estímulos mediante texturas sonoras, visuales y táctiles, además de una profunda expresión emocional contenida en torno a la apreciación de la naturaleza. El artista y el espectador, todos orgánicos asimilando con realidad aumentada la veracidad de la forma.


Esta es la novena exposición de nuestra galería de arte y tecnología Unidad LVTN, que desde hace dos años ha traído binomios transmediales trabajados por artistas de todo el país. Montar estas exposiciones como galería independiente ha sido todo un reto y persevera el intenso compromiso de los artistas que han traído su obra a este espacio.



Acrópora de Laura García permanecerá hasta mediados de junio del 2023 para posteriormente inaugurar una instalación de la colectiva Laboratorio 118.