Poesía contra el SAT y la precariedad

¿Qué haces cuando el anhelo que lograste materializar de pronto se esfuma? Lo conviertes en poesía porque “escribir también es un acto de venganza”. Al menos eso fue lo que hizo Sisi Rodríguez, quien junto con Ata Espinosa, presentaron en la CCC un adelanto de Poesía y desempleo II, obra que construyeron en conjunto.

La también autora de Prositas de amor contra el SAT, publicado por Ícaro, en Guerrero, cuenta que fue a partir de su despedida del “trabajo soñado”, donde se desempeñaba como editora de una revista impresa, que decide comenzar a escribir poemas en los que refleja su reflexión sobre cómo los recursos económicos también ayudan a realizar arte. Pero escribir una obra literaria, de cualquier género, conlleva la responsabilidad de saber qué prescindir o añadir en el momento oportuno, por lo que cuando Sisi llevó a trabajar su propuesta de la mano de Sergio Ernesto Ríos, editor de Grafógrafxs, se dio cuenta de que en realidad en su manuscrito había dos propuestas: Poesía morosa: prositas de amor contra el SAT y Poesía y desempleo, una serie de ensayos sobre dicha experiencia.

Ahora, junto con Ata Espinosa, quien incorpora una reflexión sobre cómo se escribe con algún propósito, aunque esta no siempre sea una tarea tan fácil, nace Poesía y desempleo II: más poesía y más desempleo, y la CCC fue el primer lugar en donde los autores pudieron dar un adelanto de este libro que verá la luz en 2024 bajo la edición de Cáspita.

Ata, por su parte, comentó que su trabajo como escritor está altamente influenciado por su inclinación a la música, y no debido a sus gustos personales, sino por su interés en cómo esta se convierte en una influencia que determina, es decir, una reflexión en torno a los sonidos y a la incidencia de la música en nuestras vidas.

Los autores conversaron un poco de su experiencia de vida como escritores, en la que llegaron al punto en común sobre cómo es que, para dedicarse al arte, proviniendo de una clase baja o media, siempre es necesario dedicarse a conseguir recursos económicos por otras vías, desde dar clases hasta tener un empleo fijo en, quizá, el sector salud, pero siempre con el propósito de poder pagar cuentas que, en el caso de la poesía, esta por sí sola difícilmente podría costear.

“Los escritores ricos, lo mínimo que pueden hacer es ilustrarse, leer y escribir bien. Pero, la verdad es que es muy difícil leer y escribir sin recursos”, concluyeron entre risas, invitando a los asistentes a poder conversar sobre la diferencia entre la industria editorial y el campo literario, que es donde ellos mismos se sitúan.

Cuando la ternura es cuir

Jack, Frito y León. Frito, León y Jack. León, Jack y Frito. No importa el orden que les demos, para estxs tres luchadorxs, si se les puede llamar así, aunque más bien son familia (con las reservas que ese término despierta), paladines de la ternura en un mundo cada vez más desalmado, más despojado del aura y también, empeñado en aplastar toda diferencia, nada hay más importante que rescatarse a sí mismxs y a todxs de la indiferencia asesina esa que, cuando eres queer (O ‘cuir’, en versión tropicalizada), es decir “raro”, es decir “anormal”, puede llevarte a la tumba o mucho más probablemente, la fosa común. Pero a estxs tres guerrerxs, o guerrillerxs, más, militantes del Vietcong del género, eso, no les detiene y, por el contrario, les lleva a la acción, el golpe y lo que es más importante, la organización colectiva.

Es por eso que hace poco más de un año, decidieron traer a este mundo una iniciativa que busca dar acompañamiento a las personas en el espectro LGBTTIQ+ conocido también como espectro queer. En palabras de Frito, une ilustradore que también se desempeña como librere en la Librería Pessoa, es precisamente el acompañamiento lo que más falta suele hacer entre las personas no cisheterosexuales. Y es que, mirando alrededor, este es un mundo que fue hecho para las identidades hegemónicas, las que se casan, heterosexualmente, por supuesto, de preferencia, en una iglesia, con vestido blanco y flores, y tienen hijxs, se reproducen y se insertan además en las terribles lógicas del capital. Por eso, recuerda acertadamente Jack, un filósofo en formación y poeta que desde Chiapas llegó hasta Querétaro hace ya varios años, también es necesario operar fuera de la lógica del “Pride”. Y esque, mientras el capitalismo voraz, responsable de nuestras exclusiones, en tanto personas queer, busca lucrar con nuestra marginación y convertirnos en objetos de consumo, es necesario buscar otras alternativas.

Donde se nos dice que todo son risas y fiesta, a veces es necesario recordar que también hay dolor, llanto y rabia, mucha rabia. Sin embargo, esto no ha de traducirse en desesperanza, puesto que siempre existe una red dispuesta ofrecer contención y a canalizar esa furia y es negatividad para resignificarlas y que devengan en potencia subversiva. En este sentido, convendría recuperar las palabras de León, diseñador gráfico y DJ que, a sus 36 años, tiene bastante que comentar sobre lo que ha sido vivirse trans en un lugar como Querétaro, que hasta no hace mucho, era epicentro de la “mochez” y el conservadurismo.

Es importante decir ‘no estoy solo y lo que siento no es raro’. Para mí la ternura es acompañamiento, resistencia y un apoyo. Las personas luego no cambian, por eso tenemos este espacio”, dice.

De acuerdo con Jack, el espacio inició el 13 de mayo de 2022. Originalmente, no era un espacio para el activismo cuir, sino un grupo de personas no cisheterosexuales que se reunían para practicar juegos de mesa. Sin embargo, una cosa llevó a la otra y eventualmente fueron ofreciendo talleres, así como actividades artísticas y culturales. Hoy, sus actividades incluyen estas, así como conversatorios y encuentros entre personas de la diversidad sexogenérica. Como lo dejó claro Jack, esto siempre se hace desde una apertura a la crítica y a la reflexión, además de que se persigue nivelar las injusticias que históricamente ha padecido esta comunidad.

En los talleres y conversatorios, a las disidencias no se les cobra debido al tema de la violencia económica que han padecido y que, justamente, también tiene mucho que ver con la exclusión”.

Apoyar a la gente de la comunidad es importante, además, debido a un tema que para las personas queer parece no terminar nunca: Para las familias es muy difícil aceptar a una persona queer en su seno y esto hace que un número importante de personas queer terminen en la calle sin ninguna red de apoyo, a merced de todo tipo de inclemencias. Como dicen les tres, salir del clóset es sentirse como niño regañado. Esto, por supuesto, se traduce en una falta de oportunidades para acceder a los mismos bienes que la población cisheterosexual. Es por esto que en Ternura Cuir no se cobra a las personas de la comunidad.

Sin embargo, el apoyo a quienes han perdido el sostén de sus familias biológicas debido a su condición queer no se reduce a esto. También hay redes de afecto y de cariño que operan bajo la lógica que de descentralizar a la familia nuclear como modelo de relaciones y espacio primario de socialización. En lo que hace ternura queer, nos recuerda Jack, existe siempre la posibilidad de abrirse a otros vínculos que no tengan tanto que ver con el molde cisheteropatriarcal como los vínculos a los que nos hemos acostumbrado. Es por esto que en Ternura, como le dicen acotadamente, hay también actividades como picnics para disidencias, en los que se busca construir vínculos independientes del aspecto familiar.

Las actividades de Ternura Cuir están abiertas para todes, especialmente personas trans, queer y no binaries y en una época como esta, en la que el fascismo global va en alza, se sienten como un verdadero apapacho y una muestra de cariño para quienes, de alguna forma u otra, hemos sido abandonadxs.

Ernesto Martínez en vivo

El creador de la micro-ritmia llenará la CCC con los mejores sonidos experimentales. Una noche llena de ecos y murmullos para transformar emociones en música.

Norcorea en México

¿Qué tiene que ver Corea del Norte con Sarajevo? Más aún ¿Qué tienen que ver estos dos lugares, uno en Bosnia, otro en el este de Asia, con México? La respuesta, según la última novela de Rubén Cantor, es que tienen que ver todo. En Norcorea, así se llama este libro, la acción transcurre en un tranquilo pueblo de una calle que comparte nombre con la capital de Bosnia Herzegovina, aunque se encuentra situado en alguna región de México cuya ubicación exacta nunca queda clara. En un inicio, la novela se presenta como policíaca, pero esto es engañoso. La novela de Rubén Cantor no pretende esclarecer ningún crimen. Por el contrario, lo oculta cada vez más hasta dejarlo sepultado en medio de la farsa. Hay detectives en la novela, eso es verdad, pero la mayoría de los personajes, están mucho más preocupados por la forma que por el fondo de las cosas. Así, tenemos que en lugar de resolver los crímenes, a estos agentes de ministerio público, por lo demás bastante mexicanos, lo que les preocupa es la tipografía en los memos que deben llenar para justificar sus investigaciones. La investigación, es decir, el fondo, queda olvidada bajo la tipografía. El propio arranque policíaco de la novela: La muerte de un obrero en una fábrica de Volkswagen, pasa pronto al terreno de la farsa cuando los periódicos distorsionan cada día la noticia hasta convertir la tragedia en burla. 

Es aquí donde Aparece Apolinar Malo, hijo de Pavel Malo, el obrero asesinado en la planta automotriz. Apolinar, maestro de Sarajevo de Juárez, busca encontrar la verdad sobre lo que sucedió con su padre. En el proceso, le ocurren bastantes, se hace socio, para empezar, de una franquicia restaurantera cuyos dueños, sin que él lo sepa, están relacionados con la muerte de su progenitor y, además, buscan una tapadera para que los norcoreanos invadan el pueblo, que tiene una ubicación privilegiada para colocar misiles que amenacen a los Estados Unidos. De aquí en adelante todo se torna en un pandemonio en el que no faltan brujas, niños que toman peyote y caballos con nombres de becas culturales. El asunto de los niños y el peyote, que reciben de mano del propio profesor Malo, es importante en tanto abre la novela a la dimensión sobrenatural, un elemento importante dentro de la misma que le confiere además su característica de novela gnóstica. Los mexicanos con nombres eslavos que pueblan este libro buscan una realidad por encima de sí mismos. Saben que habitan un mundo fársico y el humor en el que se desenvuelven, evidente para el lector, no siempre para ellos y además deudor del mejor Jorge Ibarguengoitia, es en realidad un velo que tiene que desprenderse para que salga a la luz la tragedia que en realidad narra el libro y que además abre paso a la redención de todos los personajes.

Con un tejido narrativo digo de un Thomas Pynchon, Cantor construye un universo inteligente en el que la comedia y la farsa ocultan el verdadero sentido trágico de la realidad. Esto la hace además una novela fuertemente humana cuyos personajes intentan a toda costa dejar de ser los payasos del lector sin perder por ello, por ejemplo, ciertas expresiones y momentos de ternura, encarnados sobre todo en lxs niñxs de Sarajevo de Juárez, quienes se convierten en los verdaderos héroes en un desenlace casi nietzscheano en tanto llega, justamente, de la mano de los niños, siempre creativos y destructivos también. La novela, por suepuesto, tiene guiños a la realidad política mexicana. La impunidad, el abuso de poder y las violaciones a los derechos humanos son moneda corriente en esta narración, solo que se cuentan de una forma amena que pareciera ocultar lo que ocurre, aunque no es así, pues como ya señalamos, lo que Rubén Cantor pretende es justamente demostrar como los propios perpetradores del horror, son al final quienes buscan convertir en circo sus fechorías con el objeto de banalizar las consecuencias.

Se trata, en suma, de una novela en la mejor tradición posmoderna escrita además desde las entrañas del Bajío.