Por Martín García López

marzo 27, 2023

Chinoy habla lento, como creo que hablan los chilenos, aunque no he ido a Chile y solo he escuchado a Roberto Bolaño en YouTube. Mueve la cabeza despacio como si su mentón guiará cada silaba ¿un gesto por mantener el ritmo como músico y poeta o solo especulación mía? Lo que es cierto, es que ofrece la mano y un abrazo y le dice a todos hermano. Su felicidad se contagia y la gente se siente querida.

La Central de Cultura Compartida, o CCC para quienes la habitan, invitó al cantautor chileno Mauricio Enrique Castillo Moya, mejor conocido en Spotify como Chinoy, durante su gira en Antología Imaginaria, ciclo de canciones de trova que se acompañan con su libro de poesía, una antología que comparte nombre con la gira y que reúne lo mejor de su obra.

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La alegría de Chinoy era clara, uno llegaba a la CCC y él conversaba, pedía que le sacaran fotos y abrazaba a sus hermanos tomándose selfies, hubo uno que hasta lloró y durante todo el concierto, muy intimo por cierto, no dejó de tocar una batería imaginaria marcándole el ritmo a su ídolo. En momentos, como esos, pensaba, Chinoy toca para él o acaso este fan tocaba para Chinoy.

El concierto inició con la participación de Jorge Lux, amigo de Chinoy que en cada canción transmitió una rebeldía que yo no sentía desde la adolescencia; su voz un poco rasposa decía, en aliteraciones, te quiero, te quiero, con esa furia que solo podían sentir los amantes y los latinoamericanos. Uno se sentía protegido por las canciones de Jorge Lux que fomentaban el juego al escuchar las estrofas más fuertes que aferraban a los espectadores a la impaciencia de sentirse vivos con cada cerveza.

Cuando al fin Chinoy pasó al escenario de piedra, la gente se acercó a él, sacaron sus celulares, empezaron a grabar, a compartir en Instagram y Tik Tok y con esa voz electrizante de chileno que creció en la costa, cantó, con una velocidad que solo entendía su mano que tocaba y raspaba la guitarra y tras un descanso y un trago de su cerveza, un poema. La poesía de Chinoy reflexionó sobre semana santa, San Antonio, su abuela, su viaje a Nuevo León, su estancia en Valparaíso. Su obra se presentaba como una cartografía a la memoria, la amistad, el amor y los viajes, en los que con cada verso me hacía pensar en los Detectives Salvajes y en cómo los chilenos pueblan el mundo con sus travesías.

Chinoy, con la sensibilidad que tiene como poeta, invitó al escenario a Horacio Warpola para que, mientras él tocaba con su guitarra, el poeta queretano recitara su poema Sup, un juego de suposiciones donde un hombre inmune al amoniaco puede tener contacto con los ángeles y con dios en suposiciones que pasan en la cotidianidad. La química entre ellos era notoria, pues, entre la improvisada guitarra y la voz de Horacio Warpola, se creó un performance irrepetible en donde los dos extremos de Latinoamérica se conjugaron en 4 minutos de poesía.

Chinoy agradeció la presencia de Horacio Warpola y de los queretanos que disfrutaban de sus trovas, asegurando que si pudiera se lanzaría de un segundo piso directamente a una piscina por ellos. También dijo que esta alegría que estaban viviendo era irrepetible, que tal vez sería el escenario ideal de otro poema, uno que siguiera marcando la cartografía de la obra de Chinoy.

Compartiendo su música con todos, Chinoy volvió a invitar al escenario a Jorge Lux para que tocarán juntos y enseguida a Lucero Van Dick, quienes transmitieron la misma alegría que Chinoy. La idea era clara, más que un concierto, era un grupo de amigos que compartían música y se alegraban de estar juntos, de acompañarse y rebelarse entre canciones y estrofas que nos hacían recordar a los espectadores la melancolía de mejores tiempos.

Cierro esta reflexión con una canción y un poema, la canción es Clara y el poema habla sobre la abuela de Chinoy. Es asombroso cómo el chileno vincula ese cariño maternal y femenino en ambas mujeres, una que comparte su sangre y otra que quisiera que la compartiera. Eso debe de ser el amor, permitir que la sangre sea más que un código genético que compartimos, algo que nos conecta, como la música.

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Sobre lx autorx

(1992) Narrador y poeta. Licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Es autor del libro de cuentos “Este maldito gato” y del poemario “Bachelard Aprendiendo a nadar”. Actualmente escribe crónicas y reseñas.

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