Por Daf Martínez

junio 21, 2023

Jack, Frito y León. Frito, León y Jack. León, Jack y Frito. No importa el orden que les demos, para estxs tres luchadorxs, si se les puede llamar así, aunque más bien son familia (con las reservas que ese término despierta), paladines de la ternura en un mundo cada vez más desalmado, más despojado del aura y también, empeñado en aplastar toda diferencia, nada hay más importante que rescatarse a sí mismxs y a todxs de la indiferencia asesina esa que, cuando eres queer (O ‘cuir’, en versión tropicalizada), es decir “raro”, es decir “anormal”, puede llevarte a la tumba o mucho más probablemente, la fosa común. Pero a estxs tres guerrerxs, o guerrillerxs, más, militantes del Vietcong del género, eso, no les detiene y, por el contrario, les lleva a la acción, el golpe y lo que es más importante, la organización colectiva.

Es por eso que hace poco más de un año, decidieron traer a este mundo una iniciativa que busca dar acompañamiento a las personas en el espectro LGBTTIQ+ conocido también como espectro queer. En palabras de Frito, une ilustradore que también se desempeña como librere en la Librería Pessoa, es precisamente el acompañamiento lo que más falta suele hacer entre las personas no cisheterosexuales. Y es que, mirando alrededor, este es un mundo que fue hecho para las identidades hegemónicas, las que se casan, heterosexualmente, por supuesto, de preferencia, en una iglesia, con vestido blanco y flores, y tienen hijxs, se reproducen y se insertan además en las terribles lógicas del capital. Por eso, recuerda acertadamente Jack, un filósofo en formación y poeta que desde Chiapas llegó hasta Querétaro hace ya varios años, también es necesario operar fuera de la lógica del “Pride”. Y esque, mientras el capitalismo voraz, responsable de nuestras exclusiones, en tanto personas queer, busca lucrar con nuestra marginación y convertirnos en objetos de consumo, es necesario buscar otras alternativas.

Donde se nos dice que todo son risas y fiesta, a veces es necesario recordar que también hay dolor, llanto y rabia, mucha rabia. Sin embargo, esto no ha de traducirse en desesperanza, puesto que siempre existe una red dispuesta ofrecer contención y a canalizar esa furia y es negatividad para resignificarlas y que devengan en potencia subversiva. En este sentido, convendría recuperar las palabras de León, diseñador gráfico y DJ que, a sus 36 años, tiene bastante que comentar sobre lo que ha sido vivirse trans en un lugar como Querétaro, que hasta no hace mucho, era epicentro de la “mochez” y el conservadurismo.

Es importante decir ‘no estoy solo y lo que siento no es raro’. Para mí la ternura es acompañamiento, resistencia y un apoyo. Las personas luego no cambian, por eso tenemos este espacio”, dice.

De acuerdo con Jack, el espacio inició el 13 de mayo de 2022. Originalmente, no era un espacio para el activismo cuir, sino un grupo de personas no cisheterosexuales que se reunían para practicar juegos de mesa. Sin embargo, una cosa llevó a la otra y eventualmente fueron ofreciendo talleres, así como actividades artísticas y culturales. Hoy, sus actividades incluyen estas, así como conversatorios y encuentros entre personas de la diversidad sexogenérica. Como lo dejó claro Jack, esto siempre se hace desde una apertura a la crítica y a la reflexión, además de que se persigue nivelar las injusticias que históricamente ha padecido esta comunidad.

En los talleres y conversatorios, a las disidencias no se les cobra debido al tema de la violencia económica que han padecido y que, justamente, también tiene mucho que ver con la exclusión”.

Apoyar a la gente de la comunidad es importante, además, debido a un tema que para las personas queer parece no terminar nunca: Para las familias es muy difícil aceptar a una persona queer en su seno y esto hace que un número importante de personas queer terminen en la calle sin ninguna red de apoyo, a merced de todo tipo de inclemencias. Como dicen les tres, salir del clóset es sentirse como niño regañado. Esto, por supuesto, se traduce en una falta de oportunidades para acceder a los mismos bienes que la población cisheterosexual. Es por esto que en Ternura Cuir no se cobra a las personas de la comunidad.

Sin embargo, el apoyo a quienes han perdido el sostén de sus familias biológicas debido a su condición queer no se reduce a esto. También hay redes de afecto y de cariño que operan bajo la lógica que de descentralizar a la familia nuclear como modelo de relaciones y espacio primario de socialización. En lo que hace ternura queer, nos recuerda Jack, existe siempre la posibilidad de abrirse a otros vínculos que no tengan tanto que ver con el molde cisheteropatriarcal como los vínculos a los que nos hemos acostumbrado. Es por esto que en Ternura, como le dicen acotadamente, hay también actividades como picnics para disidencias, en los que se busca construir vínculos independientes del aspecto familiar.

Las actividades de Ternura Cuir están abiertas para todes, especialmente personas trans, queer y no binaries y en una época como esta, en la que el fascismo global va en alza, se sienten como un verdadero apapacho y una muestra de cariño para quienes, de alguna forma u otra, hemos sido abandonadxs.

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Sobre lx autorx

(Aguascalientes, 1991) Pendeja profesional, también es poeta, narradora y editora. Su trabajo ha sido publicado por Montea (2016) así como la revista Gambito de Papel.

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