Por Martín García López

julio 27, 2023

A mediados de junio de 2023, tuve la oportunidad de ir a París. Durante dos semanas me dediqué a conocer museos y exposiciones; La exposición “Andy Warhol x Jean Michel Basquiat à quatre mains” en la Fundación Louis Vuitton significó muchísimo para mí. En ella, se retrataba la amistad de los artistas a través de piezas que trabajaron en conjunto, creando un lenguaje pictórico a partir de su vínculo. Creo que lo más valioso que me ha dado la literatura son mis amigxs y las pláticas que he tenido con ellxs.

De regreso a Querétaro, México, me invitaron a asistir a la presentación de los libros “Cucarachas” de Víctor Santana y “300 versos para la construcción de un protocyborg orgánico”, de Horacio Warpola. Ambas presentaciones tuvieron lugar durante la misma tarde y su escenario fue la Casa de la Contra Cultura (CCC). Como lo hicieran en su momento Warhol y Jean Michel Basquiat y absolutamente envueltos en el neón de la CCC, Santana y Warpola hablaron sobre sus libros, como si estos tuvieran vida propia y conversaran entre ellos.

Más que una presentación, fue una charla en la que el público pudo experimentar de cerca la amistad que llevan ambos autores. Santana, quien vivió varios años en Querétaro, antes de irse a Ciudad de México, conoció a Horacio Warpola al que llamó un “tecno-chamán”, y ambos cultivaron su amistad gracias a las novelas enciclopédicas y a William T. Vollman.

Fueron novelas como las de Vollman, universos complejos, totalizadores, las que pusieron a Víctor Santana en la senda de “Cucarachas”, una novela ambientada en Mazatlán durante la pandemia de la COVID-19 que habla sobre cucarachas extraterrestres con la intención de estafar a un cartel de narcotráfico. En la novela hay de todo: sexo, drogas, homosexualidad, narcotráfico, internet, pornografía y extraterrestres. Estos fenómenos se abordan desde la perspectiva de cada uno de los personajes -humanos, insectos y droides- en una macro historia que, afirmó Víctor Santana, buscaba que fuera mínima por su necesidad de tener el grado cero de la escritura en su obra.

Warpola también abordó lo mínimo de la escritura a través de sus 300 versos. Explicó que el poemario, impreso por primera vez en México en un tiraje artesanal gracias a Gold Rain, nació de una travesura. Revisando una convocatoria de poesía en España, notó que le pedían un mínimo de 300 versos; a partir de ahí, creó su poemario que con cada lectura cambia, pues a pesar de que los versos estén enumerados, Horacio Warpola lo lee en el orden que desee, aprovechando que el libro es una gran estrofa con un centenar de versos qué elegir, como si tirara una corrida de tarot.

Víctor Santana, con una gran trayectoria en medios de comunicación, ha admitido que los Simpson son para él un referente cultural más grande que Charles Dickens. Su gusto por las noticias y las series de televisión encuentra su hogar en su novela que, según Reporte Índigo, está inspirado en el periodismo gonzo y en las sitcoms, siendo una parodia del narco, explorándolo de una forma que la literatura mexicana contemporánea no ha abordado.

“Lo que yo quería era hacer una novela de cucarachas del espacio que, aunque sabía que era extremadamente ridículo y me enfrentaba a esa dificultad, también incluye cosas medio dramáticas o tristes”, dijo Víctor Santana para Reporte Índigo.

Y sobre el trabajo de Warpola, Noel René Cisneros escribió para Tierra Adentro: “300 versos para la construcción de un protocyborg orgánico es una búsqueda de la perplejidad, recuerda a ciertas prácticas religiosas, místicas, que se han ejercido no solo en el ámbito de las religiones abrahámicas, sino de otras latitudes, como en el Oriente; lo cual se ve de manifiesto desde los primeros versos, ahí está el número 8 que dice: Este verso se divide en dogma y ritual, pero también en el verso 213: Este verso recurre al poder del internet para argumentar su condición desde un punto de vista teológico.”

Es innegable que tanto Víctor Santana como Horacio Warpola buscaban en sus respectivos libros llegar al extremo de la mística emocional de las cucarachas extraterrestres y de los prototipos cyborgs orgánicos, en donde la literatura, además de un vínculo entre amigxs, hace que las palabras rompan los paradigmas de un realismo sobrecogedor. Verlos hablar mutuamente de sus libros me recordó a lo que dijo Jean Michel Basquiat cuando trabajó con Andy Warhol: “Andy empezaba un cuadro y le ponía algo muy reconocible o el logotipo de un producto, y luego yo lo desfiguraba. Después intentaba que él trabajara un poco más en ello, intentaba que hiciera, al menos, otras dos cosas”.

Desde mi perspectiva como escritor, ver a artistas hablar sobre su búsqueda estética, me recuerda que la literatura necesita valor, no para afrontar el rechazo de una publicación o el fallo de un concurso, sino para construir lo que la imaginación pida, pues bien lo explicó Horacio Warpola: “Varios de estos versos también fueron tomados, extraídos de otros textos, intervenidos y cortados deliberadamente, eso provocó que se fueran formando paisajes cercanos a un collage donde el éxtasis, lo sagrado, lo cómico y lo tecnológico, se fueran adaptando a una sola capa de realidad”.

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Sobre lx autorx

Poeta, periodista y narrador. Ha publicado “X o ese maldito gato” (Montea, 2016), así como varios poemarios. También ha sido beneficiario de la beca de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en el periodo 2018-2019.

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