Por Dafne Martínez

abril 27, 2023

De mirada desconfiada, pero no tímida, la escritora feminista Dahlia de la Cerda, mira a su alrededor. Busca algo, un punto que la sostenga o quizá el próximo golpe. En su trayectoria como activista, ha recibido demasiados, no siempre de la derecha, omnipotente en la ciudad que la vio nacer, sino también de la izquierda y hasta de los feminismos. 

Su figura menuda y pequeña, su piel blanca, de tonos rosas, como la de los rancheros de Jalisco a quienes lleva en la sangre, podrían generar una impresión equivoca. Dahlia no es una chica indefensa, sino una “mujer muy macha” como lo dice en su libro “Desde los Zulos”, una colección de ensayos recientemente editada por Sexto Piso y donde da cuenta de la necesidad de un feminismo capaz de abandonar las torres de marfil. Tampoco es una “whitexican”, es decir, una burguesa. En Aguascalientes, de donde es originaria, la mitad de la población es güera y entre esos güeros, abundan los pobres; campesinos de Jalisco y Zacatecas que se instalaron en la ciudad más cercana y cuya sangre española y terrateniente es más un recuerdo que se pudre en la leyenda que una realidad concreta a la que aún puedan suscribirse.

Es esta gente ranchera, pronta para la pelea de gallos, la que ha fundado los barrios periféricos de la que hoy es una ciudad industrial con un gran futuro económico, pero también, la capital mexicana del suicidio, un foco para el consumo de cristal y además, uno de los estados puntero en cuanto a embarazo adolescente. Sin embargo, Dahlia aborda estas realidades sin el “espanto” que producen entre las poblaciones burguesas. Es por eso, precisamente, que se decidió a escribir “Desde los Zulos” un libro que da testimonio sobre crecer en el barrio, pero también, sobre asumirse feminista en un entorno que poco tiene que ver con el mundo de la academia, y de las vacas sagradas.

Se trata de un libro escrito en lenguaje llano, en el que no faltan referencias a la cultura popular, el regional mexicano y la violencia que se vive en la periferia. Sin embargo, no es una exotización, todo lo contrario, las anécdotas presentes ahí, en formato de memorias, son totalmente reales, pues la autora las vivió en carne propia. Feminicidios, violencia e incluso los tentáculos del crimen organizado, salpican las páginas de “Desde los Zulos”, pero lo hacen sin melodrama, ni victimismo. La también autora de “Perras de Reserva”, que ganó el premio vehgfrg en ascwkdvf, se considera todo menos una víctima. No le agrada, de hecho que las situaciones duras tan comunes en nuestro país se asuman desde esa posición.

Tampoco es complaciente con las ideologías ni las militancias consagradas. En uno de los capítulos más significativos, Dahlia invita a desconfiar de quienes juzgan a quien se acerca a la actividad artística con la intención de hacer dinero. Nada hay más fácil que satanizar el lucro y proponer modos de vida franciscanos cuando se tiene la panza llena. En un repaso que aborda tanto su salud mental, como su infancia en los barrios de Aguascalientes, visitando toquines punks y picaderos, hasta llegar a la edad adulta, con la militancia y posterior desencuentro con el feminismo, Dahlia escarba un agujero, un “zulo”, con su propia sangre para escapar de todas estas jaulas, la de la violencia, la de la militancia inconsciente y sobre todo, la del clasismo y construirse una voz propia en un país donde tener cuarto es un lujo ¿Quién querría un cuarto propio -pareciera pensar Dahlia- cuando podría tener la calle? ¿Quién quisiera ser señora respetable, llena de miedo, una princesa enjaulada cuando puede ser chola digna y más adelante, una doñita llena de vida y sobre todo, de libertad?

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Sobre lx autorx

Dafne Martinez (Aguascalientes, 1991) Periodista y narradora. Su trabajo ha aparecido en revistas como Jardín Lac y Tierra Adentro. Publicó el libro de cuentos Energía Potencial (Montea, 2016) y fue beneficiaria de la beca de jóvenes creadores del Fondo Nacional Para la Cultura y las Artes (2018).

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