Por Arturo Loera

agosto 28, 2023

Abro el libro. Algo se escucha a lo lejos. Un quiebre, un tambor, una explosión. De pronto nos invade la incertidumbre. Estamos, en menos de un segundo, en otro mundo. Hay algo de este nuevo mundo que reconozco. Pienso en NEO/GN/SYS, un libro de Emmanuel Vizcaya que también habité en su momento, aunque noto algunos cambios. Los años, pienso, no pasan en balde.

Si bien nos encontramos ante una atmósfera que Vizcaya domina y a la que llamaría (atreviéndome un poco a la reiteración) “la ciencia ficción de la desolación”, en Los Zentros esta atmósfera es trascendida por todas las ideas del amor, el miedo, la desolación y, en cierta medida, la acción y la contigua resignación de la manera en que el artefacto poético lo vive, no en lo que el propio artefacto construye. Apenas los primeros versos nos tienden un manifiesto que responde a la soledad que se desarrollará en
cada parte del libro de manera distinta:

  1. voy a construir mi propia religión
    con un dios que no pueda medirse
    un dios elemental

Si como escribió Ricardo Reis (ese desdoblamiento), nos encontramos bajo la leve tutela de dioses descuidados, el dios que se irá construyendo en Los Zentros irá más allá del leve descuido para no ser ni siquiera medido y en verdad ser elemental, tal vez cercano o pariente del dios de Spinoza.

El libro se encuentra dividido en tres partes: Pirámides, Atmósferas y Centrífugas; esta nueva y nada santa trinidad está conformada a su vez, cada una, por diez poemas que, a su vez, se dividen en números que oscilan entre un orden aparentemente normal (1,2,3,4) en Pirámides; que pasan por un juego de ida y vuelta, como polos de una atmósfera revolucionada (1,2,1,2) en Atmósferas, para terminar con una cuenta regresiva que nos irá despojando del aire que nos queda conforme avanza la secuencia final (9,8,7… 3,2,1,0), en Centrífugas. Y si bien Vizcaya es un cuidadoso del orden y la construcción de sus máquinas poéticas, otorga también la libertad de lectura dentro de este propio esquema secuencial y no secuencial. Es decir, podremos abrir el libro en cualquier parte y encontrarnos en ese mundo de inmediato.

Vizcaya sabe compartir su propio apocalipsis, su insolación y sus encrucijadas, su centro, y por eso en este libro conviven y le dan forma voces, homenajes y memorias como Gerardo Arana, Alejandra Pizarnik, Virginia Woolf, Amiri Baraka, Horacio Warpola (quién realizó en Instagram stories su libro Carcass), Román Luján, Julio Inverso, Diego Espíritu y Reinaldo Arenas.

Estas palabras son apenas una pequeña brújula que trata de dar con el norte que es todo el viaje y la odisea presentada por Emmanuel Vizcaya que cierra (no pudiendo ser de otra manera) con un sacrificio:

a partir de ahora y hasta nuevo aviso
mi vida oscila entre las aspas ardientes
de una flor electrónica.

Algo se escucha a lo lejos. Una explosión que ha ocurrido a la distancia, y cuyas ondas no
tardarán en alcanzarnos.

POEMAS

> mapas

  1. sobre el blanco se trazan las grutas
    la revelación de un halo atravesando las nubes
    el armazón de la tierra
  2. no sé si son grietas o caudales por donde cruza la sangre
    no sé qué la alimenta
    pero crece como un animal de terminaciones nerviosas
  3. tu ausencia en el mapa es una construcción
    un trazado indefinible para replantear el mundo y revertirlo
    en el desdoblamiento de las calles una calle no es la misma si algo falta
    si tus pasos no la cruzan
  4. mapas al abrir las manos
    mapas en el movimiento místico del cuerpo
    mapas en el pensamiento que logró salir del laberinto
  5. de aquellas manos surgen erizadas raíces
    tensan su musculatura como las espinas
    no sospeché la insinuación de sus arterias
    ni su fuerza en los puños cerrados
    no distinguí sus curvas rasgando la carne
    hasta que se me abrieron como un pentagrama
  6. estoy edificándome en las circunstancias
    te estoy dando una forma
    tu silueta encuadra en mi suerte clandestina
    repaso una avenida construyéndome en ella
    dándole también tu nombre
  7. las cosas que se pierden no se pierden
    están en otro mapa
    tú me ayudas a leer los signos
    tú me ayudas a apropiarlos
    nos estamos resignificando
    somos otra cosa siempre
    un carnaval de espejos que reflejan la lumbre
    y los neones.

> núcleos

1. estoy en el cuarto de máquinas
ante los pistones y las bombas de adrenalina
frente al poder enigmático de las bestias de la desesperación

2. cuando embisten hacia los acantilados
son solamente hermosas en caída
no antes
no después
sino en el vuelo de sus huesos de plomo

1. en el mar innavegable de tan vasto
con sus vaivenes salvajes de ansiedad
se rompen los ciclos de su fuerza
se agitan las olas que son alas de vértigo
volcadas hacia la ruleta de las pesadillas

2. bestias encalladas en las estrellas sonámbulas
resistiendo el fatal embate de las aguas
en el silencio mineral
mientras llenan sus fauces de cadáveres
testigos del dolor en el torrente de los golpes

1. estos son los núcleos del miedo
rotan y rugen y en su revolución se inyectan de un aliento helado
son el centro de controles
generadores de ansia convertida en músculo
el nitrógeno que se derrama en las ondas del llanto
son la electricidad y el brazo opresivo del verdugo

2. pero los núcleos también concentran la vida
esa luz a goterones
y sin ellos no hay sino el silencio de los nervios desactivados

1. los núcleos buscan la preservación en su voltaje
son un eje para seguir en el camino y vivir
y no sufrir ahora y reservarnos

2. aún no sabemos del horror
al que nos vamos a enfrentar después.

> estigmas

5. esto es lo único que siento
mi contracción
la punta de mis nervios que se incendiarán como los árboles
el ardor de este vapor que indica que me estoy evaporando

5. no hay sino las marcas de mis brazos
no hay sino las gotas que caen de mis dedos y mi lengua
la imagen de la aurora que se funde en una cuenta regresiva
no hay sino lo único que siento

5. esto es lo único que tengo
alzo un puño y apretando fuerte digo que esto es lo único que tengo
luego cae de mi brazo como roca
y se hunde en la arenas movedizas

5. siempre hay un espacio para el aire
nunca está de más un grito
nunca está de más sentir el eco de las palabras volátiles
en mí está la sucesión de explosiones
la tos de astillas
tantas cosas sin nombre
tantos mínimos desiertos y la misma sensación de nada
ni de una sola gota de saliva

5. esto es lo único que siento
con la mano que me queda sobre el corazón
digo que esto es lo único que tengo
hablo ante la intensidad que pueda producir un latido
una cúspide metálica
hablo con la honestidad reseca de mi boca

5. no hay sino rutas cerradas
hondos y feroces taladros

hambrunas
la sed de la grava
y a lo lejos un sólo sonido descompuesto

5. éste es un lenguaje fracturado
estoy apenas aprendiendo a hablar.

Emmanuel Vizcaya, Los Zentros, Sindicato Sentimental, México, 2022.

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Sobre lx autorx

(Chihuahua, 1987).
Poeta y ensayista. Su último libro es “Algunos sueños sobre el capitalismo” (FCE, 2022)

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